Vuelve el Carnaval a la Costa Brava, es época de baile y música en las calles

El responsable de inaugurar la fiesta es el Rey Carnestoltes, como se conoce en Cataluña a Don Carnaval, quien tras la lectura de su pregón invita a todos los asistentes a divertirse y disfrutar de las tradiciones carnavalescas, además de animarlos a participar en los espectaculares pasacalles o “Rues” de niños y adultos, que pueden verse en la mayoría de poblaciones de la Costa Brava.

Aquí llega el momento de añadir a nuestro atuendo máscaras, maquillaje de fiesta, pelucas y accesorios, todo aquello que pueda dotarnos de una nueva identidad. Los más fieles a esta celebración seguro que han dedicado meses a la búsqueda de la idea y a la confección de su disfraz, o han destinado parte de su esfuerzo a la construcción de las carrozas, trabajo que muestran orgullosos, ya sea formando parte de una “colla” de carnaval o en solitario.

El carnaval existe desde el s. XV d.C., una época en la que el cristianismo permitía el desenfreno como vía de escape antes de las abstinencias de la Cuaresma y rompiendo por unos días con el duro trabajo del invierno.

La gastronomía también juega un papel muy importante en estas fechas; el “día de la tortilla” conocido en Cataluña como “dijous gras”, la Arrossada d’Albons, que se celebra el martes de Carnaval, donde se cocina a fuego lento un arroz acompañado de los ingredientes recolectados el día antes en el pasacalles, tan popular es que actualmente se cocinan más de 174 Kg de arroz del municipio de Pals y a esta fiesta acuden más de 2.000 personas.

Muy conocida es también la Sopa de Verges, que se sirve el martes previo al Carnaval en este municipio del Baix Empordà. Se trata de una costumbre gastronómica heredada de los señores feudales, que ofrecían en estas fechas una comida a los más pobres, hoy en día, se elaboran más de 900 litros de sopa que alimenta a más de 2.500 comensales.

En Agullana, Alt Empordà, se viene celebrando desde el año 1976, una curiosa tradición en la que el sábado anterior al inicio del carnaval, se celebra un pasacalles “xiuera” por todas las calles y masías del municipio, en la que participan niños y jóvenes, con el propósito de recaudar todos los ingredientes (butifarra, tocino y huevos) para cocinar y acompañar las tradicionales “xuiles” , tortillas hechas con butifarra y tocino. En esta merienda colectiva, no falta la música ni los disfraces.

Otras costumbres destacadas son la Festa de la Sopa de Armentera, que aunque se denomine sopa, es un arroz con carne y pescado. O el “Ranxo” de Campany y de Vidreres, comarca de la Selva, donde se cocina una escudella a base de butifarra negra y blanca, arroz y patatas entre otros ingredientes, utilizando 24 ollas de 100 litros cada una.

Tras esos días de excesos de comida y fiesta, llegará el fin del Carnaval, cuando enterraremos la sardina y tras la lectura del testamento del Carnestoltes lo despediremos hasta el próximo año, tras su quema en la hoguera.

La Costa Brava mira a Rusia para paliar la bajada visitantes nacionales

Los estudios apuntan también a una recuperación del turismo ruso. El objetivo del destino es recuperar los más de 330.000 turistas rusos perdidos debido a la situación política y socio-económica que ha vivido en los últimos años la Federación Rusa.

A pesar de que poco antes de los meses de verano aparecieron brotes de turismofobia —sobre todo en Barcelona pero que podía afectar a toda Catalunya—, de los atentados de agosto en Barcelona y Cambrils y de la situación política agravada entorno al 1-O, Girona cerró 2017 con un aumento de turistas del 6,53%. En 2016 este destino superó por primera vez los cinco millones de visitantes; en 2017 se llegó a los 5.675.233 y el director general del Patronato de Turismo, Ramón Ramos, augura un crecimiento similar en 2018.

Ramos, asegura que durante el último trimestre de 2017 el número de visitantes procedentes del resto de España en las comarcas de Girona no descendió, pero sí se prevé, “como consecuencia de la situación política”, un descenso en los próximos meses. No se trata de una cifra significativa, porque del 35% de turistas del Estado que visitan Girona el 90% son catalanes. Pero a pesar de ello han decidido reforzar las acciones de promoción en Francia, que es el principal país emisor y representan un 25% de los turistas.

“Los mercados del Este mostrarán un crecimiento de entre el 10% y el 20%”, vaticina el director general, quien afirma que “la meta tanto de Girona como de Cataluña en general es recuperar las cifras de mercado ruso de años atrás”. La Costa Brava llegó a contabilizar unos 370.000 turistas rusos; una cifra que tocó fondo con apenas 40.000 y poco a poco ha ido creciendo hasta una previsión para este ejercicio de 120.000. Según Ramos “en dos años deberíamos recuperar entre un 60-70% del que habíamos tenido”.

El director general apunta que el turismo ruso se está recuperando lentamente, igual que otros países del Este, y que aunque algunos escogerán el reabierto destino turco —que llegó a captar 10 millones de turistas rusos— sólo serán los que busquen grandes resorts y precios económicos. Este cliente, destaca Ramos, “no es el de Girona, porque el modelo es de hoteles pequeños y turismo familiar. Podría afectar más a la Costa Dorada”. “Turquía irá recuperando turistas, pero no nos afectará porqué en realidad se recupera el mercado” asegura. Se ha detectado una ligera ralentización a la hora de reservar las vacaciones con los touroperadores, pero tampoco preocupa porque “en la actualidad uno de cada dos turistas rusos se monta sus vacaciones”. El Aeropuerto de Girona ha crecido por primera vez en cinco años y ha llegado a 1,9 millones de viajeros, un aumento del 17%. Se prevé que en 2018 se superen los 2,1 millones.

El pulmón mediterráneo respira bajo el ancla

En verano, la imagen es recurrente a lo largo del litoral catalán, sobre todo en las pequeñas calas: una embarcación lanza el ancla a escasos metros de la costa. Horas o minutos después, cuando el ancla sale del agua, lo hace con decenas o centenares de hojas de posidonia arrancadas. Esta acción repetida sobre una pradera día tras día, verano tras verano, década a década, puede causar daños irreparables a una planta incluida en el Catálogo de Especies Amenazadas.

El problema, que los ecologistas llevan denunciando hace años, ha llegado al Síndic de Greuges, Rafael Ribó, quien ha abierto una investigación de oficio ante la presunta pasividad de la Generalitat para proteger a la planta. En un escrito presentado a principios de agosto, el Síndic cita una presunta falta de actuación de les administraciones competentes y solicita al Departamento de Territorio y Sostenibilidad que valore la conveniencia de adoptar un plan integral de protección de la posidonia en Cataluña.

Para añadir más presión, el fiscal de Medio Ambiente de Barcelona, Miguel Ángel Pérez de Gregorio, ha abierto una investigación para aclarar si la Generalitat aplica las medidas necesarias para protegerla, según avanzó El Periódico. Fuentes del Departamento de Territorio y Medio Ambiente explican que las direcciones de Políticas Ambientales y Medio Natural y de Pesca y Asuntos Marítimos darán en septiembre una respuesta coordinada al Síndic.

La posidonia “produce oxígeno, forma la arena, hace de refugio pesquero y evita la erosión de las playas. Por eso es tan importante su conservación”, explica Marta Carreras, bióloga de la organización medioambiental Oceana sobre sus beneficios.

Javier Romero es catedrático en Ecología en la Universitat de Barcelona (UB). Tras más de media vida estudiando las praderas de posidonia, el investigador explica que la gran regresión que sufrió la planta a hasta avanzado el siglo XX, ahora como mínimo, se ha frenado. “Los números son difíciles de hacer. Pero tenemos estimaciones que dicen que en el pasado siglo, de la mano de la industrialización, de la mecanización de la pesca y del desarrollo del turismo, se perdió alrededor de un 25% de extensión de las praderas. La buena noticia es que ahora esto se ha frenado. Si tuviera que definir en general el estado actual de la posidonia en Cataluña lo haría como ‘bueno, aunque mejorable’’. No obstante, alrededor de esta media hay praderas en muy buen estado y otras muy degradadas”, explica.

De vacaciones sin el móvil en la Costa Brava

Cuidar cuerpo y mente. Este podría ser el epígrafe de las nuevas vacaciones. Porque hacer el turista, tumbado en una playa, cerveza en mano, representa para muchos una forma de descansar del siglo pasado. Ahora, los nuevos viajeros quieren cuidarse, y procurarse durante los períodos vacacionales lo que no pueden asegurarse en las largas semanas laborales. Así que ofertas como la meditación y el yoga en medio de la naturaleza, los retiros sin aparatos tecnológicos ni conexión a Internet, los baños de bosque, los conciertos en el mar o la importancia de la cocina saludable se multiplican en hoteles y casas rurales, que abren las puertas al bienestar como nuevo motor del turismo. En la Costa Brava y en el interior de Girona está en auge. Tanto, que incluso se ha creado el primer posgrado de Turismo y Espiritualidad en la Universitat de Girona.

Edgar Tarrès es una de las personas que está detrás del movimiento del turismo de bienestar en Girona. A través de su empresa, Mindfulkit, ofrece diferentes experiencias para cuidarse, algunas de ellas en coordinación con hoteles y casas rurales de la zona. También está detrás del primer posgrado de Turismo y Espiritualidad que impartirá la Universitat de Girona el curso que viene, para promover la formación en estas áreas. “No se trata de una moda, sino de una necesidad. Todo el mundo va estresado, por el trabajo, la familia, la sociedad, y la gente busca soluciones”.

Las experiencias tienen mucho que ver con el mindfulness, la práctica de poner conciencia plena en el presente. Por ejemplo, ofrece disfrutar de un concierto de conexión con el mar, en una menorquina que sale del puerto de Roses. La experiencia pasa por un baño bajo los acantilados viendo ponerse el sol, una cena sencilla de pan con tomate, embutidos y productos de la zona y un concierto con cantos armónicos, cuencos tibetanos, gongs y didyeridú. (Próximos días: 1, 2, 9, 15, 16, 17, 23, 24 y 31 de agosto).

Lloret de Mar, una joya de la Costa Brava

Lloret de Mar ofrece una oferta cultural y natural muy atractiva, que incluye castillos medievales, museos, parques muy tranquilos y sorprendentes playas. Playas limpias y luminosas de un fondo color rosado debido al granito de sus fondos, ofrecen al bañista unas aguas en calma idóneas para el baño. 5 de sus 8 playas cuentan con el distintivo de bandera azul. Ellas son la Cala Canyelles, la Platja Gran de Lloret, Platja de Fenals, Sa Boadella y la fantástica Platja de Santa Cristina.

Pero no solo hay playas en Lloret, y es que bajo las murallas del castillo se inicia el camino de ronda que lleva a Tossa de Mar y que pasa por calitas tan bellas como la Cala dels Frares o la Cala d’en Trons.

El pleno de Lloret de Mar aprobó una rebaja del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI)

El pleno de Lloret de Mar aprobó una rebaja del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) del 6% al 3% para compensar el aumento del valor catastral. 

En noviembre de 2019, el pleno de Lloret de Mar, aprobó el aumento de cinco impuestos municipales de cara al 2020, de los que el IBI se incrementaba un 3%. Hace unas semanas, sin embargo, se supo que el pasado julio el alcalde había solicitado una revisión de los valores catastrales en el Ministerio de Hacienda y que ésta, una vez actualizada y notificada el 28 de diciembre, suponía un incremento del 3% , de manera que el IBI pasaba del 3 al 6%.

El valor catastral es un dato fundamental para determinar lo que a cada uno le toca pagar de IBI, un tributo que afecta a todas las personas que tienen un inmueble. El impuesto municipal grava la titularidad de ciertos derechos sobre inmuebles como la propiedad, el usufructo, el derecho de superficie o la concesión administrativa.

La base imponible de este impuesto es precisamente ese valor catastral sobre el que pueden aplicarse reducciones si corresponden y un tipo impositivo que va desde el 0.07% al 0.15%. (La fórmula es: valor catastral – reducciones = base liquidable x tipo = cuota a pagar).

A efectos prácticos, pagarás más IBI si tu municipio ha revisado al alza el valor catastral, ya que si el Ayuntamiento lo ha solicitado es porque buscar aumentar los ingresos vía impuestos. Sin embargo, cabe también la posibilidad de que el Ayuntamiento decida reducir el tipo impositivo del IBI, con lo que podrías seguir pagando lo mismo de IBI. O también está la posibilidad de que el consistorio actualice tanto los coeficientes como el tipo impositivo, con lo que la subida del IBI será fuerte.

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